Categoría: Última Milla

  • Entrega en el mismo día: ¿vale la pena pagar el extra?

    «Mismo día» es la opción más pedida por los clientes y la más cara de ofrecer. Antes de activarla como opción estándar en tu tienda, vale la pena entender qué es lo que realmente estás pagando — y si tiene sentido para tu negocio o solo para casos puntuales.

    Por qué el mismo día cuesta tanto más

    No es solo «ir más rápido». Ofrecer entrega en el mismo día rompe la lógica que hace barata a la logística de reparto: la posibilidad de consolidar.

    Como vimos en nuestro artículo sobre por qué la última milla es la parte más cara de la cadena logística, agrupar varias entregas de una misma zona en una sola ruta es lo que baja el costo promedio por paquete. Una entrega de mismo día generalmente no puede esperar a que se junten otras de la misma zona — tiene que salir sola, o en una ruta mucho más chica de lo ideal. Eso elimina justo el mecanismo que hace eficiente al reparto.

    A esto se suma que el vehículo y el repartidor tienen que estar disponibles en el momento exacto en que se genera el pedido, no en el momento que más conviene operativamente — lo que reduce aún más la posibilidad de planificar rutas eficientes.

    Cuándo realmente se justifica

    Productos perecederos o urgentes por naturaleza. Comida, medicamentos, repuestos críticos — ahí el mismo día no es un lujo, es parte del producto.

    Clientes dispuestos a pagar el costo real, no un precio subsidiado. Si vas a ofrecerlo, cobrarlo acorde a lo que cuesta (no absorber la diferencia «para no perder la venta») es la única forma de que sea sostenible.

    Zonas de alta densidad donde igual hay volumen suficiente para cierta consolidación. En una zona urbana céntrica con mucho movimiento, ofrecer mismo día es menos costoso que en una zona dispersa, porque la probabilidad de que haya otras entregas cerca en el mismo rango horario es mayor.

    Cuándo probablemente no conviene

    Si lo ofrecés como estándar para todo tu catálogo, sin diferenciar producto ni zona. Ahí es donde más pymes pierden plata sin darse cuenta — terminan subsidiando el costo extra de la urgencia con el margen de todas las demás ventas.

    Si tu volumen todavía es bajo e irregular. Sin suficiente densidad de pedidos, cada entrega de mismo día sale sola, sin ninguna posibilidad de consolidación — el escenario más caro posible.

    Si tus zonas de entrega son mayormente periféricas o rurales. El costo extra de la urgencia se suma al costo ya más alto de esas zonas, haciendo que la diferencia con una entrega estándar sea todavía mayor.

    Una alternativa: franjas horarias en vez de «mismo día» ilimitado

    Muchos negocios que empiezan a ofrecer entregas rápidas terminan encontrando un punto medio: en vez de «mismo día para cualquier pedido a cualquier hora», ofrecen franjas de corte (por ejemplo, «pedidos antes de las 12h se entregan hoy») que sí permiten cierta consolidación dentro de esa ventana, sin perder completamente la velocidad que el cliente valora.

    Calculá la diferencia real antes de fijar el precio

    Con la calculadora de costo de última milla podés comparar directamente cuánto cuesta la misma entrega en modo estándar, express, y mismo día — con el mismo vehículo y la misma zona — para ver la diferencia exacta antes de decidir cuánto cobrarle al cliente por la urgencia.

    ¿Ofrecés entrega en el mismo día? ¿La cobrás aparte o la subsidiás dentro del precio general? Contanos tu experiencia o escribinos a contacto@kargoit.com.

  • Logística inversa: el costo de las devoluciones que tu e-commerce no está calculando

    Calculás el costo de entregar un pedido. Rara vez calculás el costo de que te lo devuelvan. Y en categorías como indumentaria o calzado, donde las devoluciones pueden superar el 20-30% de las ventas, ese costo que no calculás puede estar comiéndose buena parte del margen que tanto trabajo te costó armar.

    La logística inversa — el proceso de recibir de vuelta un producto que el cliente devuelve — no es solo «el mismo viaje al revés». Es, en la mayoría de los casos, más cara que la entrega original.

    Por qué una devolución cuesta más de lo que parece

    Es básicamente una segunda entrega, sin ingreso asociado. El viaje de retiro consume el mismo combustible, tiempo y costo fijo que una entrega — pero en vez de generar una venta, revierte una que ya diste por cerrada.

    Rara vez se puede consolidar tan bien como las entregas. Las devoluciones llegan de forma dispersa e impredecible en el tiempo, a diferencia de las entregas que sí podés planificar y agrupar por zona con anticipación. Eso las hace, en promedio, menos eficientes de rutear.

    El producto devuelto no siempre vuelve a ser vendible. Ropa probada, empaques dañados, artículos fuera de temporada para cuando volvés a tenerlos en stock — todo eso reduce o elimina el valor de reventa de lo que te devolvieron.

    Hay un costo de procesamiento que se olvida fácil. Alguien tiene que inspeccionar el producto devuelto, decidir si vuelve a stock o no, reetiquetarlo, y volver a ingresarlo al inventario. Ese tiempo también cuesta, aunque no aparezca en ninguna factura de flete

    El efecto sobre tu margen real

    Si ya calculaste tu margen con nuestra calculadora de rentabilidad y te dio, digamos, un 15% — una devolución no te deja en 0%. Te deja en negativo, porque además de perder el margen de esa venta, sumaste el costo de la entrega original, el costo de la devolución, y el costo de procesamiento, sin ningún ingreso que lo compense.

    Con tasas de devolución altas, esto se vuelve un problema estructural: si el 25% de tus ventas en una categoría se devuelven, y cada devolución te cuesta más que el margen de una venta exitosa, esa categoría puede estar perdiendo plata en conjunto aunque cada venta individual parezca rentable en el papel.

    Cómo reducir la cantidad de devoluciones

    Mejorá la información del producto. La mayoría de las devoluciones en indumentaria son por talle o por diferencia entre lo esperado y lo recibido. Guías de talles claras, fotos reales (no solo de catálogo), y descripciones precisas del material reducen esto significativamente.

    Hacé control de calidad antes de despachar. Un producto dañado o mal empacado que sale de tu depósito casi garantiza una devolución — revisar antes de enviar sale más barato que gestionar el retorno después.

    Sé claro con las expectativas de tiempo y proceso. Muchas devoluciones ocurren por frustración con demoras o falta de comunicación, no necesariamente por el producto en sí.

    Cómo bajar el costo cuando la devolución ya pasó

    Consolidá retiros por zona cuando sea posible. Si tenés varias devoluciones pendientes en una misma área, programá un retiro conjunto en vez de mandar a buscar cada una por separado — el mismo principio de consolidación que vimos para las entregas de última milla aplica igual de bien acá.

    Definí reglas claras de qué se reingresa a stock y qué no. Tener un proceso rápido de decisión evita que el producto devuelto quede «en el limbo» generando costo de almacenamiento sin definición.

    Considerá cobrar el costo de devolución en casos específicos (cuando no es un error tuyo ni del producto) — es una práctica cada vez más común y ayuda a que el cliente sea más selectivo al comprar.

    Calculá el costo real de tus devoluciones

    Podés usar la calculadora de costo de última milla para estimar cuánto cuesta cada retiro según zona y vehículo — el mismo cálculo que usarías para una entrega, aplicado al viaje de vuelta.

    ¿Cuál es tu tasa de devoluciones, y cómo la gestionás? Contanos tu experiencia o escribinos a contacto@kargoit.com.

  • Por qué la última milla es la parte más cara de toda la cadena logística

    Un contenedor cruza el océano por semanas y ese tramo, sorprendentemente, no es el más caro por kilómetro. El tramo final — los últimos kilómetros entre un centro de distribución y la puerta del cliente — puede representar hasta el 50% del costo total de envío, según distintos estudios de la industria logística. Es la parte más corta del trayecto, y la más cara.

    Si tenés un e-commerce, una distribuidora, o cualquier negocio que hace entregas locales, entender por qué pasa esto — y qué hacer al respecto — puede ser la diferencia entre un negocio de reparto rentable y uno que pierde plata en cada entrega sin darse cuenta.

    Por qué la distancia más corta es la más cara

    l transporte de larga distancia es eficiente por naturaleza. Un camión, un tren o un barco mueven una carga enorme en un solo viaje — el costo se reparte entre miles de unidades. La última milla es exactamente lo opuesto: un vehículo, un viaje, unos pocos paquetes (a veces uno solo). No hay economía de escala.

    Cada parada tiene un costo fijo, sin importar cuán cerca esté. Estacionar, bajar el paquete, encontrar la dirección, esperar que atiendan, a veces volver a intentar — todo eso consume tiempo y combustible independientemente de si el destino está a 2 km o a 15 km. Cuantas más paradas dispersas hagas, más se multiplica ese costo fijo.

    El tráfico urbano castiga el tiempo, no la distancia. Un trayecto de 5 km en una ciudad congestionada puede tardar más que uno de 50 km en ruta abierta. En logística de última milla, el tiempo es el recurso que realmente se paga.

    Las entregas fallidas duplican el costo. Cuando nadie recibe el paquete y hay que volver a intentar, ese segundo viaje cuesta prácticamente lo mismo que el primero — pero no generó ningún ingreso adicional.

    El error más común: no pensar en rutas, sino en entregas sueltas

    La mayoría de los negocios chicos calculan el costo de reparto entrega por entrega, sin pensar en cómo se agrupan geográficamente. El resultado: un repartidor cruza la ciudad varias veces en un mismo día para entregas que podrían haberse agrupado en una sola ruta por zona.

    Esto no es solo ineficiente — es directamente plata perdida. Cuando consolidás varias entregas de una misma zona en una sola ruta, el costo fijo de «salir a repartir» se reparte entre más paquetes, y el costo promedio por entrega baja significativamente. Es el mismo principio que ya vimos con el espacio en contenedores: pagar por la salida (el viaje, el contenedor) es fijo, así que cuanto más aprovechás esa salida, menor es tu costo unitario.

    Factores que definen el costo real de tu última milla

    Zona de entrega. Una zona urbana densa suele ser más barata por entrega (más paradas por kilómetro recorrido) que una zona periférica o rural, donde cada entrega implica más distancia con menos densidad de clientes.

    Tipo de vehículo. Una moto es más barata y ágil en tráfico urbano denso, pero tiene capacidad limitada. Un furgón cuesta más por kilómetro pero permite consolidar muchas más entregas por salida — la elección correcta depende del volumen y la zona.

    Urgencia. La entrega en el mismo día cuesta considerablemente más que una entrega estándar de varios días, porque elimina la posibilidad de consolidar esa entrega con otras de la misma zona programadas para después.

    Cómo bajar tu costo real de última milla

    grupá entregas por zona y por día. Cuantas más entregas metas en una misma ruta, más baja el costo promedio por paquete — a veces de forma dramática.

    Elegí el vehículo según la zona, no al revés. No tiene sentido mandar un furgón para 2 entregas dispersas en zona rural, ni una moto para 30 entregas densas que un furgón resolvería en una sola salida.

    Reservá la urgencia «mismo día» para lo que realmente lo necesita. Cada entrega urgente que sacás de la ruta consolidada te cuesta el múltiplo completo — vale la pena cobrarla aparte si el cliente la pide.

    Calculá tu costo real antes de fijar tu tarifa de envío

    Armamos una calculadora de costo de última milla que estima el costo según zona, distancia, vehículo y urgencia — y te muestra exactamente cuánto ahorrás consolidando varias entregas en una sola ruta, en vez de despacharlas por separado.

    ¿Cómo organizás tus entregas locales — por ruta, o entrega por entrega? Contanos tu experiencia o escribinos a contacto@kargoit.com.